Adiós a las orejas de soplillo gracias a la otoplastia

Adiós a las orejas de soplillo gracias a la otoplastia

Isabel nunca quiso actuar en la función de fin de curso, porque eso implicaba tener que recogerse el pelo en una coleta, y dejar así a la vista lo que ella consideraba “unas orejas desproporcionadas”.  “Siempre pensé que todo el mundo iba a fijarse, que me iban a llamar Dumbo y se reirían de mí. Por eso, a pesar de lo que insistían mis padres, nunca quise recogerme el pelo y solía ir con él suelto a todas horas”.

Esto, que parece una exageración, es lo que sienten muchas personas a lo largo de su vida. En este caso, Isabel podía disimular su complejo tapándolo con el pelo; en el caso de los chicos es mucho más complicado, porque las orejas de soplillo son más evidentes, y en ocasiones son motivo de burla en la infancia y la adolescencia, por lo que quienes las tienen a menudo se vuelven retraídos y experimentan dificultad en sus relaciones personales. Es lo que provocan los complejos, físicos en este caso, que seguramente para el resto de personas no son tan evidentes, pero para quienes los padecen son motivo de sufrimiento.

Para las orejas despegadas o de soplillo hay una solución médica. Se llama otoplastia bilateral, cuando se practica en ambos apéndices, y es una intervención sencilla, cuya finalidad es corregir la excesiva separación de las orejas.

Es una intervención más demandada por los hombres, en una franja de edad de entre los 30 y los 40 años, si bien cada vez hay más demanda en niños, sobre los 6 años, cuando empiezan la etapa escolar, con el fin de ahorrarles muchos problemas de autoestima.

La otoplastia se realiza en menos de una hora, con anestesia local y sedación y sin necesidad de ingreso, y el paciente puede volver a casa a las pocas horas, con un vendaje alrededor de la zona intervenida para evitar sangrado o una mala absorción de los puntos.

El post operatorio se lleva sin dolor gracias a los analgésicos, y la venda, aunque aparatosa visualmente, tiene como función proteger la zona de golpes, mantenerla limpia, y servir de apoyo a la nueva posición de las orejas durante el proceso inicial de curación.

Pasados unos días, el cirujano retira el vendaje, y desde entonces el paciente puede llevar las orejas al aire, aunque tendrá que usar un vendaje especial para dormir durante un tiempo.

Es indispensable mantener una correcta higiene de las orejas, que hay que lavar todos los días con agua tibia y jabón neutro, y secarlas sin frotar.

La recuperación total se da en un plazo de cuatro a seis semanas, si bien cada paciente requiere de un seguimiento individualizado para que el especialista pueda comprobar si todo va evolucionando correctamente. Tras ese periodo, el paciente no tiene que hacer ningún cuidado especial, aparte de proteger la cicatriz posterior de las orejas frente al sol, con cremas de pantalla total, para evitar que se oscurezca.

En la Clínica Bruselas, la otoplastia bilateral durante el mes de junio tiene un coste de 1.900 euros, y el equipo médico realiza un seguimiento de todo el proceso y el post operatorio, para lograr la satisfacción de los pacientes con los resultados y que pierdan ese complejo que tanto les pesa.

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