¿Cómo afecta el tabaco a tu piel?

El actual estilo de vida a menudo deja sentir sus efectos sobre la piel del cuerpo y del rostro, y no precisamente de forma positiva. El tabaco, el alcohol y la comida rápida hacen que tu rostro pueda envejecer rápidamente, mostrando más arrugas en zonas como los labios y sus comisuras o las patas de gallo. A estas alturas para todo el mundo es evidente que fumar tiene un impacto negativo sobre el cuerpo humano. Y además se puede decir que en el caso del tabaco afecta especialmente a la piel femenina.

El tabaco produce que la piel se vea privada de oxígeno y de nutrientes esenciales y que no logre la absorción de vitamina A, lo que lleva a que se produzcan deshidratación y sequedad y alteraciones en la elastina y el colágeno. Como resultado la piel se aprecia reseca, con poca luminosidad y las arrugas se muestran más pronunciadas. Se pasa a una tonalidad entre grisácea y amarillenta, también en las manos que lo sostienen y en especial en los dedos

Las arrugas de los fumadores son diferentes a las de los no fumadores, y suelen ser más marcadas alrededor de los ojos y sobre el labio superior, asímismo por la posición que adopta el rostro para fumar.

También está demostrado científicamente que el tabaco dificulta los procesos de cicatrización por su alteración en la circulación sanguínea, por lo que en cirugías mamarias o estéticas se recomienda al paciente fumador que deje su consumo un tiempo antes y después de la operación para evitar una mala cicatrización. De hecho, esos daños son extensibles a la recuperación de la piel tras procedimientos como el peeling o los tratamiento láser .

Cómo afecta el tabaco a la piel no se reduce simplemente a cuestiones estéticas, sino que puede llegar a provocar enfermedades graves como el cáncer de piel. La parte positiva es que, si alguien deja de fumar a tiempo, a mediano o largo plazo los efectos se revierten.

 

 

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