Cuida tu piercing con unos trucos básicos

Cuida tu piercing con unos trucos básicos

Ponerse un piercing es una práctica cada día más popular, no sólo entre los adolescentes sino también entre personas adultas. Tal y como ha sucedido con los tatuajes, han ido ganando adeptos con el tiempo hasta el punto de que es difícil no conocer a alguien que lleve uno.

piercing

El piercing consiste en atravesar la piel de una parte del cuerpo o el rostro utilizando una aguja específica, para posteriormente colocar un adorno en el orificio. Existen muchos tipos de piercing, cuya forma y tamaño dependen del lugar en el que se realiza.

¿Cuando no hacerse un piercing?

Antes de decidir hacer un piercing hay que saber que están contraindicados en algunos casos como por ejemplo los siguientes:

  • problemas cutáneos.
  • alergia a los materiales del pendiente.
  • toma de medicamentos anticoagulantes.
  • Embarazo.

La mejor forma de ponerse uno es ir a una tienda especializada en perforaciones. Estas se hacen con agujas sépticas, bien desinfectadas, y con una técnica determinada. Una vez que el piercing está creado, hay una serie de consejos que se deben seguir para mantenerlo limpio y en buen estado, hasta que la perforación sane sin infectarse.

El consejo más simple y efectivo para mantener una perforación limpia y sana es lavar con agua y jabón, bien un jabón antibacteriano especial o un jabón normal de baño. Además, se debe tratar de evitar tocar  con las manos sucias, o manipularlo de forma contínua.

Es recomendable por ejemplo evitar el contacto del piercing con agentes externos tales como polvo o arena de playa los primeros días tras hacerte el piercing, pues es entonces cuando el piercing es más propenso a cicatrizar mal.

Cada persona requiere de un periodo de cicatrización diferente, por lo que no existe un tiempo exacto para ello.

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