Dimpleplastia: fabricando hoyuelos a medida

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Dimpleplastia: fabricando hoyuelos a medida

Cada rostro tiene unas particularidades que la hacen distinta, a pesar de que todas tienen los mismos elementos: frente, ojos, nariz, pómulos, boca…

Su disposición en la cara es la misma, pero no su forma, tamaño, color… Y gracias a la cirugía estética es posible cambiar, mejorar o eliminar lo que no te gusta. Incluso añadir rasgos que anteriormente no poseías como, por ejemplo, los hoyuelos de las mejillas.

Los hoyuelos se asocian a la delgadez y son un ideal de belleza desde principios del siglo pasado. La intervención de cirugía que añade ese rasgo al rostro se denomina dimpleplastia.

¿Cómo se realiza una dimpleplastia?

Los hoyuelos naturales aparecen debido a una anomalía genética, algo que no puede modificarse ni alterarse, por lo que únicamente se puede crear este hoyuelo de forma artificial haciendo una inserción en el músculo cigomático del rostro.

No es una operación complicada, si bien es meramente estética, y se asemeja a la fijación de un piercing en la cara, aunque no se coloca ningún elemento, sino que se llega a la mucosa interior de la piel del rostro donde se eliminan unas minúsculas partes con una pequeña tijera quirúrgica, haciendo una inserción que atraviesa de lado a lado la mucosa.

Es decir, se realizan dos incisiones en el interior de la boca, a ambos lados de la cara, para marcar de forma artificial una pequeña depresión facial que imite los hoyuelos naturales. Como en cualquier intervención quirúrgica es imprescindible recurrir a médicos especialistas y conocer los pros y contras para así evitar daños irreversibles. La dimpleplastia está indicada para personas jóvenes, de no más de 30 años, porque en los adultos la piel está más flácida y no se obtienen buenos resultados.

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