Tabaquismo y piel: un gran enemigo para su aspecto

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Tabaquismo y piel: un gran enemigo para su aspecto

Tu piel es la barrera que tiene tu cuerpo para enfrentarse al mundo exterior. Los rayos del sol, la contaminación, el exceso de frío, la alimentación, el alcohol… Y un enemigo especialmente dañino para esa barrera es el tabaquismo, que lesiona la piel de todo el cuerpo pero cuyos efectos se aprecian más en la cara, porque se suman a los provocados por los rayos ultravioletas del sol.

El tabaquismo y su acción sobre la piel acarrea un envejecimiento prematuro  y una deshidratación que la hace aparecer áspera, quebradiza e inflexible debido a la poca oxigenación de las células, y esto hace que el cutis parezca grisáceo y apagado. Fumar además reduce la elasticidad natural de la piel, pues causa la rotura del colágeno y hace disminuir su producción. Esta es la razón por la cual los fumadores suelen tener más arrugas que los no fumadores.

Sin duda el tabaquismo es tan dañino para la piel como la excesiva exposición al sol, con el agravante añadido de que afecta también a las zonas del cuerpo que no están expuestas a la radiación solar. El grado de envejecimiento prematuro depende de la cantidad que se fume diariamente, ya que aunque la genética influye en gran medida a la hora de valorar cómo es o cómo será nuestra piel a lo largo de la vida, los agentes externos son los que determinan mayoritariamente el aspecto exterior.

El cabello también sufre los efectos secantes del monóxido de carbono de los cigarrilos, y pierde luminosidad y se vuelve quebradizo. A su vez se incrementa la porosidad del pelo, y lo peligroso de esto es que afecta los folículos pilosos generando células de radicales libres, por lo que los fumadores más probabilidades de padecer calvicie.

Todas éstas son buenas razones para plantearte dejar de fumar, ya que el tabaco no afecta sólo a tu bolsillo y a tu salud, sino también a tu aspecto exterior e incluso a tu olor corporal y tu apariencia estética.

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