El bótox es tu aliado contra la hiperhidrosis.

hiperhidrosis

El bótox es tu aliado contra la hiperhidrosis.

La sudoración es natural en el ser humano, pero hay que reconocer que, en determinados momentos y dependiendo de la intensidad, resulta francamente molesta y hasta desagradable.

Imagina que tienes una cita, o una entrevista de trabajo, o que simplemente has salido a la calle y de pronto notas que tu cuerpo empieza a calentarse y… comienzas a sudar. Seguramente no es tanto por la higiene y el olor, sino por la molesta sensación de que tu ropa se moja y se mancha. Sientes que das mala imagen, te resulta desagradable visualmente y te cohíbe a la hora de realizar tareas ordinarias porque piensas que puede ocurrirte en cualquier momento.

No es algo muy habitual, pero hay personas que padecen una sudoración excesiva, denominada hiperhidrosis, y eso les afecta en su vida cotidiana y en sus relaciones sociales. Y más aún en la época estival, con la subida de las temperaturas y el aumento de la vida en la calle. La sudoración excesiva que se experimenta con la hiperhidrosis supera ampliamente la sudoración normal.

Hay dos tipos de hiperhidrosis: la que es un trastorno en sí misma y la que es indicativa de otros trastornos, y se denominan primaria y secundaria. La primaria se desencadena cuando los nervios responsables de enviar señales a las glándulas sudoríparas se vuelven hiperactivos, a pesar de no haber sido alterados por ninguna actividad física ni por el aumento de la temperatura. Cuando hay episodios de estrés o de nervios el problema empeora aún más. La hiperhidrosis primaria afecta generalmente las palmas de las manos, las plantas de los pies y, a veces, el rostro.

La secundaria sirve como aviso del cuerpo para señalar que algo no funciona bien en nuestro organismo, que padecemos otras enfermedades, como diabetes, problemas tiroideos, alteraciones de la menopausia, algunos tipos de cáncer…

Para tratar la hiperhidrosis la primera medida es descartar que padecemos cualquier tipo de enfermedad o afección y asegurarnos de que es del tipo primario. Una vez realizados los pertinentes análisis, podremos centrarnos en corregir y eliminar ese exceso de sudoración de nuestro cuerpo, que a veces tiene una razón hereditaria.

El método más eficaz para acabar con este molesto problema es el empleo de la toxina botulímica, bótox, mediante inyecciones subcutáneas en los nervios que causan la sudoración, de tal manera que se paraliza su producción; su mecanismo de acción consiste en un bloqueo de la transmisión nerviosa en la unión neuromuscular, cesando la producción de sudor entre el segundo y cuarto día después de la infiltración.

Este método ha demostrado su eficacia en la hiperhidrosis de axilas y palmas, y la duración del efecto conseguido es variable, oscila entre 6 y 8 meses. Se puede repetir el tratamiento pasado este tiempo, siempre que sea necesario.

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