La soja como aliada frente a la abdominoplastia

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La soja como aliada frente a la abdominoplastia

La soja no lleva demasiado tiempo entre nuestros hábitos alimentarios, si bien ha llegado con fuerza y para quedarse. Y no sólo debido a sus propiedades como simple alimento, sino por sus beneficios combatiendo los efectos de otras dolencias como, por ejemplo, la menopausia.

Esa época de la vida se caracteriza por el cese de la actividad de los ovarios, que dejan de producir hormonas femeninas, fundamentalmente estrógenos, por lo que la mujer pierde su capacidad reproductiva. Todo esto también conlleva síntomas tan característicos como sofocos, insomnio, nerviosismo, irritabilidad y sequedad de la piel. A largo plazo existen otros como las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis.

Para contrarrestar estos efectos se han buscado algunos sustitutos a las hormonas femeninas, como las isoflavonas, que son sustancias de origen vegetal de estructura química similar al estradiol (hormona femenina), pero sin ser hormonas, y que son capaces de simular su acción en el organismo.

Según un estudio presentado en el IV Simposio Internacional de Ginecología, Endocrinología y Menopausia (Sigem) las ingesta de isoflavonas reduce las molestias asociadas a la menopausia en un 81 por ciento, y logra la disminución del riesgo cardiovascular por optimización del perfil lipídico y la mejoría de la densidad mineral ósea y otros marcadores de resorción ósea.

La fuente natural más rica en isoflavonas es la soja, un alimento muy empleado en los países asiáticos, donde la mujer tiene una baja incidencia de sofocos durante la menopausia y un índice mucho menor de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis asociados a la menopausia que la mujer europea. Aunque en principio se atribuyó a posibles factores genéticos que actuaban como protectores, diversos estudios epidemiológicos revelan que las razones que en gran medida explican ese hecho son las diferencias alimentarias; la dieta occidental contiene una media de 5 mg de esta sustancia, lo que difiere mucho de la asiática, que proporciona entre 40-100 mg diarios.

Muchas mujeres han empezado a consumir derivados de esta legumbre porque no exige la prescripción de un profesional, aunque ahora será preciso  fijar las cantidades y los preparados que los contienen en proporción suficiente para que tengan efectos beneficiosos en la salud de la mujer. Sin embargo, el aceite de soja, al ser parte del lípido que se extrae de la semilla, no posee las cualidades beneficiosas de la planta completa.

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