¿Por qué envejecemos?

caraEl envejecimiento es un hecho: nos guste o no, el tiempo pasa. El problema es que a todos nos gustaría seguir siempre con el aspecto físico que teníamos a los 20 años, lo que resulta iimposible. Pero, ¿y si puedieras arañarle unos añitos a tu DNI? que a los 50 aparentaras 45, que a los 45 te comparen con una de 40…. Pues sí es posible. Todo depende de ti, de los cuidados, tanto internos como externos, que le dediques a tu cutis.

La piel de todas las mujeres va cambiando con el paso de los años, pero lo hace de manera difernte según el estilo de vida de cada una. Son muchos los factores que influyen sobre ella -alimentación, tabaco, estrés, radiaciones solares…- que pueden acelerar este proceso. No podremos evitar los efectos del paso del tiempo, pero sí retardarlos.

¿Por qué envejecemos?

El envejecimiento de los tejidos es un proceso imparable de nuestra biología. Se programa genéticamente y comienza de forma imperceptible entre los 25 y los 30 años de edad. Mientras que una piel joven, recibiendo los aportes nutritivos regulares, se regenera armoniosamente, cuando envejece sus capacidades de renovación y, por supuesto, las de defensa y protección, disminuyen. La piel de la mujer sufre tres tipos de envejecimiento: el cronológico, el hormonal y el fotoenvejecimiento.

Envejecimiento cronológico: está determinado genéticamente, lo que hace que la piel de una mujer envejezca mucho antes que la de otra de la misma edad. Poco podemos hacer para luchar contra él. Los efectos más claros del cronoenvejecimiento son la flacidez, la pérdida de luminosidad y las arrugas muy marcadas.

Fotoenvejecimiento: es el envejecimiento causado por la acumulación de agresiones procedentes del medio ambiente, principalmente el sol, pero también la alimentación, el estrés, los hábitos… Ante este tipo de envejecimiento sí podemos tomar medidas. Una actitud saludable y la protección de la piel contra los rayos solares son claves para su prevención.

Envejecimiento hormonal: está relacionado con los efectos de la menopausia. El descenso en el nivel de estrógenos debilita las fibras de colágeno y destruye su función de soporte, favoreciendo la formación de arrugas profundas.

Fuente: Ultimate

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