¿Qué tipos de prótesis mamaria existen y cuál es mejor para mi?

tipo de prótesis

¿Qué tipos de prótesis mamaria existen y cuál es mejor para mi?

La operación de aumento de pecho es una de las más demandadas año tras año, tanto en España como en el resto del mundo, y los avances en este campo son continuos, tanto en la forma de abordar la intervención como en los materiales empleados. Sin duda, una de las cuestiones más repetidas cuando nuestras pacientes llegan a consulta es:

¿Qué tipo de prótesis es la más recomendada?

Como en cualquier tema relacionado con la estética, cada caso es distinto. Siempre decimos que el asesoramiento por parte del equipo médico es indispensable, porque no siempre la idea que una tiene en la cabeza es la más adecuada para su caso. Todas las prótesis autorizadas en España llevan el sello CE (Conformidad Europea) que certifica que la prótesis cumple con los requisitos legales y técnicos en materia de seguridad.

Consideraciones a tener en cuenta a la hora de elegir un tipo de prótesis mamaria

Una de las primeras consideraciones ha de ser el tamaño; las prótesis van desde 125 a 450 cc, por lo que hay que tener muy claros los resultados estéticos que queremos obtener y saber si son compatibles con nuestro propio cuerpo, tanto por aspecto como por salud, para evitar posibles dolores de espalda o incomodidades físicas.

Las prótesis están compuestas por un envoltorio de silicona y un relleno. La envoltura de la prótesis mamaria está fabricada con un tipo de silicona elástica con el fin de reducir el riesgo de rotura. La textura de la superficie de los distintos tipos de prótesis mamaria puede ser:

  • Rugosa: las prótesis con este tipo de recubrimiento reducen el riesgo de encapsulamiento, ya que la rugosidad de la cubierta evita que el organismo reaccione excesivamente provocando dicho encapsulamiento. Además, esta superficie rugosa permite que se adhiera mejor a los tejidos, disminuyendo la posibilidad de desplazamiento del implante mamario.
  • Lisa: en los implantes con este tipo de superficie la colocación de la prótesis es más sencilla, porque la incisión que hay que realizar es más pequeña. Además, al no tener pliegues el riesgo de infecciones es menor y son más blandas al tacto.

Respecto a la forma, las prótesis se dividen en redondas y anatómicas. Las primeras han sido hasta hace poco las más empleadas, si bien en la actualidad los cirujanos se inclinan por las anatómicas, con forma de gota de agua, que proporcionan un aspecto muy natural a los senos.

Y en cuanto al contenido de las prótesis, las más habituales son las de silicona, las de solución salina y, las más recientes, las prótesis B-Lite o implantes mamarios ligeros, muy indicados sobre todo para mujeres que desean un pecho grande, pero no pesado. Están compuestas por microesferas huecas compactadas con el gel de silicona, lo que las hace menos pesadas y hasta un 30% más ligeras que las convencionales de silicona. Las menos empleadas son las salinas, ya que tienen el inconveniente que pueden desinflarse con el tiempo, aunque en caso de rotura el agua salada que forma el relleno es absorbido por el organismo sin riesgo alguno, y se notará la pérdida de volumen de forma gradual.

Las prótesis tienen un tiempo de vida y no son para siempre. Una cirugía de recambio de prótesis mamaria es extremadamente sencilla pero, si dejamos transcurrir el tiempo, puede ser más complicada. Por ello es básico que estas cirugías se hagan siempre en centros médicos acreditados que cuenten con todos los permisos sanitarios y médicos especializados que puedan resolver cualquier duda y aconsejarte sobre qué tipo de prótesis es mejor para tu caso concreto.

 

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