Superalimentos: cuida de tu salud con tu alimentación

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Superalimentos: cuida de tu salud con tu alimentación

“Superalimentos” es una palabra que ha tomado mucha relevancia en los últimos años. Las revistas de nutrición y las nuevas dietas hablan de ellos como una solución milagrosa pero es importante saber que los milagros en la alimentación no existen. Consumir superalimentos no es suficiente para garantizar la salud si no se enmarcan en el contexto de una dieta equilibrada.

¿Qué son los superalimentos?

Cuando hablamos de superalimentos nos referimos a aquellas materias primas cuyo potencial nutritivo o valor nutricional los hace muy interesantes, desde el punto de vista de la salud, por su alta concentración de antioxidantes, grasas saludables, vitaminas o minerales. Estos productos, suelen ser ricos en fitonutrientes, componentes orgánicos que ayudan en la eliminación de toxinas y desechos del organismo, manteniendo alejadas a las enfermedades y aportándonos vitalidad.

Un superalimento no es nunca procesado y debe consumirse preferentemente crudo para evitar la pérdida de nutrientes.

Los superalimentos han sido utilizados durante miles de años por los pueblos indígenas para sanar la mente y el cuerpo, y fueron considerados recursos medicinales en su momento. Algunos, cómo el aceite de oliva o las ciruelas, son más conocidos en España que otros, como la cúrcuma o la quinoa, aunque estos últimos empiezan a hacerse un hueco en nuestras mesas.

Muchos alimentos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva virgen extra, las legumbres, los cítricos o el ajo, son considerados superalimentos. Por ejemplo, el aceite de oliva virgen extra forma parte de este grupo de manera muy reconocida por su capacidad de disminuir el colesterol malo y la tasa de infartos. Además, representa una gran fuente de antioxidantes y, concretamente en mujeres, ha demostrado disminuir el desarrollo del cáncer de mama.

Del mismo modo, como hemos mencionado, las legumbres son ricas en hierro y minerales, como el calcio o el magnesio, y son fuente de proteína de valor biológico. Además, aportan muy poca grasa y mucha fibra.

Por otro lado, dentro de las verduras, las espinacas son altas en fibra y agua, así que son unas aliadas perfectas para la reducción de peso y la lucha contra el estreñimiento. Su alto contenido en hierro hace que sea uno de los principales alimentos recomendados para combatir la anemia.

El favorito de todos es, por supuesto, el chocolate; especialmente el chocolate negro, que posee una alta concentración de antioxidantes y muy poco colesterol.

Otro superalimento cuya popularidad se encuentra en aumento es la espirulina, un suplemento dietético hecho a base de bacterias ricas en proteínas con las que podemos aprovechar casi totalmente, vitaminas, minerales y otros nutrientes.

Cómo seguir una dieta saludable

La dieta mediterránea sigue siendo la clave de una alimentación saludable y completa. No necesitas nada más, aunque abrirse a otras propuestas exóticas tampoco es mala idea. La quinoa, por ejemplo, no tiene gluten, aporta proteínas de alto valor biológico y también es muy rica en fibra de fácil digestión. La cúrcuma es muy interesante por sus propiedades antiinflamatorias.

Lo cierto es que comer mucha verdura de temporada siempre sienta muy bien. Te recomendamos que consumas con asiduidad crucíferas (coles y brócoli), hojas verdes, y betacarotenos (zanahoria y calabaza).

Como ves, superalimentarse no es tan difícil como puede parecer con toda la información que últimamente hay al respecto. No es necesario consumir chlorella, espirulina, moringa o acai para estar bien. Las sardinas, los pistachos, la rúcula o el tomate son opciones excelentes, más cercanas, más baratas e incluso más fáciles de comer. Y si quieres incorporar nuevos ingredientes tienes muchas posibilidades más sencillas: col china, colirrábano, jengibre, semillas…

Que tu alimento sea tu medicina, ¡cuídate!

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