Uñas Mordidas: Un indicativo de la ansiedad en niños.

Uñas Mordidas: Un indicativo de la ansiedad en niños.

Morderse las uñas es una manía que muchas personas desarrollan desde la infancia, y que muchas de ellas siguen manteniendo con el paso del tiempo. Al pasar los años esta manía se convierte en algo habitual que permanece y que se lleva a cabo de manera automática. Esto es lo que dificulta mucho más dejar de convivir con unas uñas mordidas, y los efectos que tiene este hecho en nuestra salud no son demasiado buenos. Se trata de una costumbre que pueden sufrir las personas a cualquier edad y que, aunque no lo creamos, es muy difícil de dejar.

La mayoría de estudios llevados a cabo junto a los mejores especialistas aseguran que una de las principales causas por las que un niño tiende a llevar las uñas mordidas es por ansiedad. Se trata de una vía de escape que termina convirtiéndose en algo habitual y común. Estos cuadros de ansiedad en la mayoría de los casos se deben a la presión que rodea al niño a todos los niveles, y que es la culpable de que se produzcan cuadros de angustia y estrés que derivan en este acto.

¿Qué efectos pueden tener las uñas mordidas?

Mantener unas uñas demasiado cortas puede provocarnos dolores a la hora de sujetar objetos, porque son necesarias para aumentar la adherencia y precisión de los dedos. También debemos tener en cuenta que morderse las uñas tiene un efecto en los dientes, ya que estamos constantemente golpeando unos con otros a la hora de realizar el movimiento de mordida. Esto lo que hace es aumentar el desgaste de la zona y la sensibilidad de las piezas dentales al perder parte del esmalte que los recubre.

La onicofagia (nombre de este tipo de trastorno) es un hábito que daña la cutícula y puede ir más allá, ya que el tejido que bordea las uñas también se ve afectado. A veces incluso, si la persona se muerde las uñas de forma muy agresiva, se puede producir la lesión de la matriz de la uña, que está debajo de la cutícula y del tejido circundante. Si esa matriz se daña, no tiene ninguna capacidad de reparación y se trata de una alteración irreversible. Si esto ocurre, la uña va a crecer de forma irregular, más gruesa, con estrías o rasguños.

¿Cómo ayudar a un niño a dejar de morderse las uñas?

Pese a ser un acto reflejo difícil de controlar, no es imposible erradicarlo. Especialistas indican que se requiere de una gran fuerza de voluntad y control sobre sí mismo para remediarlo.

Una de las opciones caseras es pintarse las uñas con esmaltes mezclados con sustancias amargas, de esta manera se producirá un rechazo automático al llevarse las manos a la boca.

Expertos aseguran que la solución más eficaz para acabar con este hábito procede del campo de la psicología.

 

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